Otra vez se mueve todo. Volver a empezar. De nuevo sentirse como un pez en un desierto. Sin embargo, me acaricia una tenue luz de esperanza.

A veces hay que bajarse del árbol aunque hayamos trepado un buen trozo si es demasiado alto para alcanzar su copa. Podemos intentarlo con un árbol más pequeño. Eso no significa que sus frutos sean menos jugosos.